jueves, 25 de agosto de 2011

A esa carpa ya se la llevo el viento.




Una guerra como cualquier otra se ha visto al amanecer del presente año, otra vez por trillado que parezca en el medio oriente; este país se llama Libia y ha estado gobernado algunos años por un personaje bien reconocido en farándula política mundial este muchacho se llama Muamar el Gadafi personaje tan famoso por sus excentricismos tan peculiares como sus otros ‘chistes’ a lo largo de las décadas pasadas.

Este evento histórico que está viviendo el pueblo de Libia hace parte de una cadena de eventos que buscan el cambio de rostro en su política y en su sistema, primero fue e el turno de Mubarak en Egipto y ahora es el turno de Gadafi para responder ante su pueblo que está en un proceso de cambio en la conciencia social frente al ya desmedido autoritarismo por parte del dictador que al ver que el pueblo se levanta clamando por un cambio en el sistema del país este responde como mejor lo sabe hacer, con violencia y utilizando a los que todavía quedan fieles con fines de atrasar lo inevitable ya que la comunidad internacional ha estado ejerciendo presión sobre el gobierno Libio e informando a Gadafi que los medios de represión contra la población se entienden como crímenes de lesa humanidad, dando paso a que los países miembros puedan entrar para proteger a la población civil de un posible ataque por parte del estado. Ya últimamente las fuerzas rebeldes con colaboración de la interpol y otros organismos internacionales están en una persecución para encontrar y llevar a la justicia a este dictador.

Analizaremos la difícil situación política por la que actualmente pasa libia entre lazándolas con las teorías de santo Thomas de Aquino para este pensador existe una relación directa entre razón y ley, en la cual la ley solo puede estar orientada hacia el bien común que a su vez es el fin y el principio fundamental de la razón, cualquier ley que vaya en contra vía de esto es injusta y el pueblo, en su deber de orientarse hacia la felicidad y el bien común debe desobedecerla.

Las políticas de Gadafi que desde siempre han generado un grado alto de controversia, van desde la nacionalización de prácticamente toda la industria libanesa ( a excepción de los pequeños negocios familiares), la búsqueda de la unificación de varias naciones en lo que él llamaba la federación de republicas árabes y toda forma de política directamente relacionada con el Panarabismo (ideología política que promulga la unificación de los países árabes)

Ha parte de controversiales la políticas adoptadas por el gobernante libanes también son molarmente cuestionables, si bien su gobierno a nivel teórico se fundamente en un poder ejercido directamente por el pueblo, este en la práctica no tiene un solo centímetro de democrático, el que alguna vez fue llamado el che Guevara árabe a diario solía pisotear a sus gobernados con políticas autoritaritas que van desde la expropiación de negocios y hasta el bombardeo de sus propias ciudades con el fin de exterminar a los rebeldes, aunque estas políticas decían estar encaminadas hacia un bien común y una felicidad general, no se necesita ser un genio ni un gran académico para entender que realmente no era el caso, por lo que se podrían considerar como una forma de gobierno injusta y desde la perspectiva de Aquino seria legitima su derogación.

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