viernes, 12 de agosto de 2011

Del derecho...


"En tus castigos sólo se ha visto lo que me ha pasado por no entender 
y resolver éste problema como a ti te da la gana, 
tú eres la ley y a mi me llaman el presidiario, 
tú eres el rey y yo estoy siendo tu fiel esclavo"
Señora Ley, Tito Nieves

Hace poco tiempo tuve la oportunidad de asistir a un evento donde la investigadora dio inicio a la presentación con la afirmación: "El derecho es cruel con el silencio"haciendo referencia con ésta afirmación, no sólo es la necesidad del testigo directo en el accionar del aparato jurisdiccional, sino la necesidad imperante que impone el mismo de hacerlo en los términos y precisiones lingüísticas especificadas al rigor, para cada fin judicial en concreto. 

Mientras ella exponía con majestuosidad su planteamiento yo, por mi parte no era capaz de desprenderme de la crítica que sobre el derecho esboza Bourdieu, donde plantea entre otras, la idea del derecho como un tejido lingüístico diseñado para que sólo lo entiendan juristas.

No son pocos los intentos que se hacen desde la investigación jurídica por romper y contextualizar los silencios, son muchos los esfuerzos que revierten en cifras, estudios, denuncias, procesos, sentencias, etc., de la mano de convergentes análisis teóricos, canalizan sus energías en destacar el rol imperante del ser humano y el papel de la subjetividad frente al generalizante y exegético aparato judicial , entonces es justo intentar examinar un poco más de fondo el problema e incluso arriesgarse a abordarlo en el momento mismo de la formación del estado moderno, el jurídicamente tan conocido mito contractual de la formación del estado.     

A la luz de testimonios como el de Maria Eugenia, sobreviviente de la Masacre de la Gabarra perpetuada en el Catatumbo colombiano en el año de 1996, se podría estudiar la solidez del mito contractual que funda el estado, cuando 15 años después mientras se refiere con dolor a éste episodio de la historia, se pregunta "¿Donde estaba el gobierno colombiano, Donde estaban los derechos?";  ¿No se supone acaso que en un contrato del que ninguno de nosotros fue participe, cedimos una porción de nuestra libertad al estado, para qué éste protegiera nuestros derechos? ¿no se supone que tal contrato nos protege del tan violentamente descrito estado de naturaleza?

Cuando uno escucha afirmaciones como "Con motosierras los picaban sin importar sí era un bebe o mujer embaraza, a las mujeres la violaban primero y luego las picaban"   Creo que la respuesta es clara, existe algo en tal mito que no es claro, existe algo en tal contrato que está fallando.

Cabría entonces la oportunidad para empezar a pensarse el estado desde nuevas ópticas, sería exigible entonces la formulación de mecanismos que de forma efectiva desarrollen la protección y garantía de restitución de los tan emblemáticos derechos que adornan nuestras constituciones y demás disposiciones positivas del derecho, sería momento de poner freno a la erudición que adorna las leyes entendiendo por ende que ellas deben ser de general acceso en el mismo sentido que se presume son de general aplicación.     

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